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La historia del pueblo armenio

Armenia está ubicada al sur del Cáucaso. Su territorio nacional ocupa un área de alrededor de 400.000 km2, hoy ocupada, en gran parte, por el Estado turco. En el Sur de estos territorios se sitúa el Monte Ararat,que alcanza una altura de 5.165 mts.

En el segundo milenio A.C., tribus sedentariasque hablaban un idioma indoeuropeo conformaron un asentamiento que entre los siglos IX y VI a.C. se aglutinaría en el reino de Urartú, donde historiadores clásicos griegos testificaron y documentaron la presencia de la unidad cultural armenia.

El pueblo armenio se independiza de la dominación helénica y establece un estado entre el año 95 y el año 55, expandiéndose desde Pontus Euxinus hasta la Mesopotamia y desde el Mar Caspio hasta Palestina.

En el año 301 se proclama la cristianización del país y en el año 406 crea su alfabeto propio. Invadida por bizantinos, romanos, persas, árabes, mongoles, seljúcidas, tártaros, turcos otomanos y rusos, Armenia sobrevivió y desarrolló un alto nivel de cultura. Durante la invasión seljúcida, a partir del año 1071 comienza la corriente de refugiados que se dispersan hacia los cuatro puntos cardinales; pocos años después los armenios erigen, en el litoral mediterráneo, el reino de Cilicia, que duraría hasta el año 1375.

Desde 1507 hasta 1829 Armenia fue dividida entre el Imperio Otomano y Persia y, posteriormente, entre los imperios otomano, persa y ruso. Ya en el siglo XVIII los armenios reclamaban mejoras sociales y autonomía política y cultural. En el siglo XIX el nivel literario, artístico, religioso y educacional del pueblo ascendió;surgiendo una corriente intelectual que originó la conciencia nacional al pueblo, antesala de la formación de los partidos políticos. Estas organizaciones exigierona los imperios dominadores el reconocimiento de reformas, mejoras, igualdad jurídico-social y autonomía cultural.

Ante las nuevas expectativas del pueblo armenio, el sultán Abdul Hamid II reaccionó fomentando el enfrentamiento contra los armenios. La antesala al genocidio que comenzó en 1915 se produjo entre 1894 y 1896 cuando el sultán inició una campaña de asesinato masivo en el que murieron más de 300.000 armenios.

En los primeros años del siglo XX, un grupo de intelectuales turcos que vivía en París comenzó a reunirse bajo el nombre de Comité para la Unión y el Progreso (CUP) propugnando la destitución del sultán y la instauración de un régimen democrático. En 1908 ese grupo, que asumió la denominación de Jóvenes Turcos, dio un golpe de Estado y se apoderó del gobierno implantando un régimen nacionalista extremo.

Al año siguiente, en 1909, los Jóvenes Turcos organizaron, con finalidad ejemplificadora, una matanza en la ciudad de Adana, sobre las costas del Golfo de Alejandreta, en la que aniquilaron a 30.000 inocentes armenios.Esta matanza, desde el punto de vista turco fue sumamente exitosa porque permitió al gobierno comprobarque en caso de lanzar una política de exterminio no se produciría ninguna reacción en contra por parte de las Grandes Potencias. Terminado el experimento se celebraron Congresos secretos anuales en la ciudad de Salónica de la que participaron intelectuales, religiosos, militares de alto grado y políticos. En esos Congresos se elaboró el plan, se distribuyeronfunciones y se designaron responsabilidades para la puesta en marcha del Genocidio. Se consensuó esperar a que se produjera el estallido de la Primera Guerra Mundial que ya se avecinaba.

Las grandes empresas alemanas apoyaban la participación de Turquía en la guerra porque estaban interesadas en la prolongación del ferrocarril Berlín-Bagdad hasta el Golfo Pérsico, con el objetivo de neutralizar la penetración británica en el estratégico puerto de Basora. Además, ya se conocían las virtudes económicas y financieras que poseía el petróleo en el lugar que luego sería el yacimiento de Mosul. Por otra parte, Turquía, carente de industrias y de divisas, sería para Alemania un excelente mercado comprador. Por otra parte, los gobernantes turcos ambicionaban actualizar su parque militar obsoleto proveyéndose del armamento más sofisticado de la época que era el del ejército prusiano. El triunfo de las potencias centrales en la guerra permitiría a Turquía: 1) apoderarse de los territorios de Armenia Occidental; 2) vaciar estos territorios y Anatolia de toda su población armenia; 3) extender el territorio de Turquía hasta llegar al Mar Caspio y apoderarse de los yacimientos petrolíferos de Bakú y 4) erigirse en el país más fuerte del mundo musulmán.

En 1914 estalló la I Guerra Mundial en la que Turquía participó del bloque formado por Alemania, Austria-Hungría y Bulgaria. A partir de ese momento el gobierno ultranacionalista de los Jóvenes Turcos, encabezados por Talaat, Enver y Djemal, reafirmó la esencia del imperio no sobre una base multiétnica como lo había proclamado en un principio, sino por la “unión sagrada de la raza turca”, comprendiendo a todos los pueblos de esa lengua desde el Ural hasta Asia Central. Dicha “unión sagrada” y la hegemonía de esa raza turca, conocida como “panturquismo” se fue imponiendo.

Comenzó a ponerse en práctica el genocidio planificado por los Jóvenes Turcos en los Congresos secretos de Salónica. En febrero de 1915, uno de los ideólogos del CUP, Dr. Nazim, admitió en una sesión del comité central que era “absolutamente necesario eliminar a la población armenia de manera integral, para que no quede ningún armenio en esta tierra y el concepto de armenio sea extinguido. Estamos en guerra. No tendremos nunca una oportunidad más conveniente que ésta” (citado por G. S. Graber en “Caravans of oblivion: The Armenian Genocide”, 1915).

En la noche del 24 de abril de 1915 el gobierno turco procedió a la detención de más de ochocientas personas notables, todos ellos armenios. Religiosos, dirigentes políticos y sociales, intelectuales, músicos, poetas, maestros, profesionales y comerciantes fueron arrestados y asesinados con lo cual se produjo la acefalía del pueblo armenio. Casi simultáneamente se ordenó dar muerte a los hombres en edad militar, quienes previamente habían sido llamados bajo bandera. De esta manera, el resto de la población quedó sin posibilidades de defensa. Comenzó la deportación letal. Las mujeres, los niños, los ancianos y los pocos hombres que aún se encontraban en sus casas fueron obligados a caminar enormes distancias en las que morían sistemáticamente de cansancio, deshidratación y hambre.

El gobierno de Turquía intentó justificar, y hasta negar sus acciones contra la población armenia utilizando diversos argumentos. En primer lugar, una de las razones esgrimida fue la supuesta existencia de “choques intercomunitarios” que podrían hacer colapsar al gobierno central. En segundo término, argumentaban la existencia de la “rebelión armenia”. Los propios informes de los aliados de Turquía en la guerra (Alemania y Austria-Hungría) manifestaban que no hubo un levantamiento general concertado por parte de los armenios. Con excepción de Van, los levantamientos consistían en una autodefensa improvisada. El vice-mariscal Pomiankowski, caracterizó el levantamiento como “un acto de desesperación” porque los armenios “sabían que la carnicería había comenzado en los alrededores de esa ciudad y que ellos serían las próximas víctimas”.

Frente a otro ejemplo de la resistencia de un pueblo armenio, el vice-cónsul alemán Max von Scheubner-Richter, testigo ocular del hecho, dijo: “ los supuestos rebeldes resultaron ser personas que por temor a una masacre formaron barricadas y hubieran estado dispuestos a entregar sus armas a cambio de la promesa de ser perdonados yno ser asesinados.” Estos dos hechos, en especial el de la ciudad de Van, fueron usados como paraactivar el plan del Genocidio.

La tercera acusación utilizada por los turcos fue la que alude a la “traición armenia”. En este argumento se hizo referencia a una supuesta alianza de los armenios otomanos con las fuerzas rusas. Los hechos demostraron la falsedad de estas acusaciones ya que el principal partido político armenio declaró en 1914 su lealtad al Estado otomano y juraron luchar por la defensa del país si el gobierno, a pesar de todo consejo, decidiera entrar en guerra. Lo mismo hizo el Patriarca, jefe religioso de la comunidad Armenia de Turquía. Paul Leverkuehn, biógrafo de Scheubner-Richter, escribió en su libro “El eterno centinela” ...”Comenzaron a llegar rumores a los oídos de Scheubner tras estas derrotas de Halil, según los cuales los armenios habían adoptado una actitud hostil hacia los combatientes turcos. Recordó sin embargo, que el único triunfo de la ofensiva de enero de Enver fue logrado por el teniente Coronel Stange con tropas en las que había contingentes armenios. ¡El mismo Enver reconoció que la actitud de los armenios había sido leal...!

El último argumento fue el de la “reubicación” (deportación). Turquía siempre dio a entender que los armenios habían sido reubicados en distintas regiones dentro del país, pero nunca confesó que se trataba de los letales desiertos de Mesopotamia.

“Durante meses columnas de deportados atraviesan Turquía, algunos pocos en tren, la mayoría a pie. El viaje por los caminos secundarios hacia zonas aisladas, a las que poquísimos llegaron, se vuelve un hostigamiento constante: la dureza de los elementos naturales y la violencia desatada por otros seres humanos que los persiguen hasta la humillación. Son frecuentes las ejecuciones y las masacres de los hombres, la esclavitud o prostitución de las mujeres, el arrebato de niños. La mayoría – hombres, mujeres, niños – mueren maltratados. Una masa de seres humanos en caravana se ofrece a la imaginación de otros que habitan la pesadilla. “Hablar de un éxodo armenio, en estas condiciones, se aproxima más a la ironía que a la descripción histórica. El desierto no es un lugar de llegada: se transforma en tumba de muertos que luego serán negados. Parodia de tumbas” (Héctor Schmucler “Genocidio y Transmisión”).

Terminada la I Guerra Mundial, los armenios se declararon independientes y el gobierno de la República Argentina fue el primero en reconocer esta independencia que duró dos años. Las promesas del presidente Woodrow Wilson de restituir aArmenia los territorios usurpados por Turquía mediante el genocidio, resultaron fallidos. Al producirse la sovietización de Transcaucasia, Armenia pasó a ser una de las repúblicas de la URSS, durante ese periodo florecieron las artes, las ciencias y la economíade Armenia y, como contrapartida sufrieron periódicas persecuciones del régimen de Stalin.

Con el desmembramiento de la Unión Soviética Armenia refundó su independencia, recuperó el área de Nagorno Karabaj, arbitrariamente adjudicado a Azerbaiján por el Soviet Supremo de Moscú. Hoy sufre un bloqueo impuesto por Turquía y los azeríes, pero los seis millones de armenios que viven en el mundo trabajan, construyen y claman reivindicando justicia. Cada año se escucha el repudio general por la muerte de un millón y medio de personas, por la destrucción de escuelas, conventos e iglesias, monumentos culturales y la extinción de su base cultural. La Diáspora reclama al gobierno de Ankara que reconozca el Genocidio y que devuelva las tierras que usurpó tras el éxodo de los armenios supervivientes.

Sólo un gobierno turco, el de Damad Ferit Pasha, condenó el genocidio y llevó a la justicia a algunos culpables. La conclusión del Tribunal no podía ser otra: se trataba de una limpieza étnica minuciosamente planificada.

Sin embargo, aún en la actualidad, el gobierno turco sigue negando que se haya producido este genocidio. La aplicación del término Genocidio a las matanzas de armenios por Turquía la compartieron y ratificaron: en 1983 el Consejo Mundial de Iglesias reunido en Vancouver, Canadá; en 1984 el Tribunal Permanente de los Pueblos reunidos en París y el Presidente de Francia Francois Mitterand; en 1985 la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección a las minorías de las Naciones Unidas; en 1987 el Parlamento Europeo en Estrasburgo y el presidente de la República Argentina Raúl Alfonsín; numerosas declaraciones de las Cámaras de Diputados y Senadores de Argentina y Uruguay, como asimismo, de los Parlamentos de Grecia, Bulgaria, Rusia, Líbano, Bélgica, Suecia, más recientemente Suiza y Canadá y en especial Francia, donde la resolución es Ley nacional. Estos son sólo ejemplos de una lista mucho más extensa.

En nuestro país la Ley 24559/95 "Día de Repudio y lucha contra la discriminación del Hombre contra el Hombre" declara como tal el día 24 de Abril, en Homenaje a todos los seres víctimas de la Discriminación y la Intolerancia. Esta Ley, aprobada por ambas Cámaras fue vetada por Decreto Nº 562/95 por el entonces Presidente Carlos Saúl Menem.

En los años posteriores se pronunciaron, ambas Cámaras del Congreso Nacional, a través de proyectos de resolución y de declaración, reconociendo el Genocidio Armenio y manifestando su solidaridad al pueblo armenio. Asimismo han hecho lo propio las Legislaturas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Córdoba, Jujuy y Provincia de Buenos Aires.
En el año 2006, sucediéndose las aprobaciones de ambas Cámaras del Congreso Nacional -el 29 de noviembre por la Honorable Cámara de Diputados de la Nación y el 13 de diciembre por el Honorable Senado de la Nación- fue promulgada por el Poder Ejecutivo Nacional el 11 de enero de 2007, la ley que declara el 24 DE ABRIL “DÍA DE ACCIÓN POR LA TOLERANCIA Y EL RESPETO ENTRE LOS PUEBLOS” EN CONMEMORACIÓN DEL GENOCIDIO SUFRIDO POR EL PUEBLO ARMENIO (Ley 26.199).